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¡Feliz año nuevo! espero que hayas tenido un buen inicio de año.

Una año más tras los reyes es cuando llega el temido momento de subirnos a la báscula. Si hay algo que nos preocupa cuando han pasado los días navideños es el hecho de los excesos calóricos que hemos cometido. El haber tenido un mayor número de compromisos sociales, comidas familiares, cenas de empresa, etc.

Lo que se traduce en un aumento de comidas ricas en calorías agrupadas todas ellas en un corto período de tiempo.

Junto con ello, la gastronomía que la acompaña, tiene también un papel protagonista en el incremento de peso. Productos alimenticios de los que no se suele hacer un consumo habitual el resto del año, convirtiéndose, por ello, más atractivos para el paladar, como pueden los dulces típicos y las recetas elaboradas como “especiales”, las cuales suelen ser abundantes y ricas en azúcares y grasas.

Así mismo, el ambiente festivo, acentúa el consumo de bebidas alcohólicas, consumo más pronunciado que aporta una gran cantidad de calorías vacías. Además, la ingesta de alcohol desequilibra el azúcar en sangre y refuerza el almacenamiento de grasas y azúcares.

Excesos con la comida y la bebida

En resumen, las fiestas navideñas implican excesos con la comida y la bebida, de forma que solemos llegar al inicio del año con unos kilos de más. Para lograr desprendernos de ellos, es importante concienciarnos y llevarlo a cabo de una forma saludable, a través de una estructurada rutina nutricional y de una serie de complementos alimenticios adaptados a cada una de nuestras necesidades, alejándonos de toda conocida “dieta milagro”.

Como mencionamos en anteriores artículos, las “dietas milagro” no son nada aconsejables, nos llevan a una rápida pérdida de peso con la garantía de un acusado efecto rebote.

Rutina de alimentación saludable

En lo que debemos de centrarnos es en volver a establecer una rutina de alimentación saludable y en una continua práctica de actividad física diaria.

Alimentación saludable y equilibrada

Por alimentación saludable, entendemos una alimentación equilibrada y variada en la que no falten grasas, proteínas e hidratos de carbono, así como el aporte de fibra, vitaminas y minerales.

Para cumplir con un adecuado seguimiento con vista a nuevos objetivos tendremos en cuenta los siguientes aspectos:

  • Cambiar nuestros hábitos alimenticios. Motivación, voluntad y determinación propia.
  • Marcarse unos objetivos realistas y llevaderos.
  • Pérdida de peso gradual.
  • Reducir calorías con dietas hipocalóricas pero nunca por debajo de nuestro metabolismo basal (gasto energético que nuestro cuerpo hace en reposo sin ningún tipo de actividad física).
  • Controlar la ansiedad y el estrés, es decir, evitar los atracones y el picar entre horas.
  • No todas las dietas sirven. Fuera las dietas radicales y los ayunos incontrolados.
  • Alimentación variada y saludable.
  • Cuida las horas de sueño y descanso.
  • Practica actividad física a diario. Imprescindible hacer ejercicio para asegurar el gasto energético.

Cambios en tus hábitos alimentarios y cotidianos

A través de unos sencillos y pequeños cambios en tus hábitos alimentarios y cotidianos podrás quitarte esos excesos de más de una forma efectiva y saludable.

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