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Las técnicas actuales de injertos capilares hacen posible que en torno al 90% del pelo implantado agarre bien

  • Actualmente las técnicas existentes permiten hacer trasplantes en la cabeza, las cejas, el bigote, la barba, el pecho o el pubis.
  • Un 90% de las personas que se practican un injerto capilar son hombres. Pero poco a poco las mujeres van teniendo más presencia.

Las técnicas FUSS y FUE y la reducción de coronilla

Las técnicas actuales de injertos capilares han llegado a un nivel de éxito que supone que en torno al 90% del pelo trasplantado va a arraigarse y a crecer como cabello sano. Actualmente se practican trasplantes capilares mediante las técnicas FUSS y FUE, las más avanzadas que existen, combinadas con reducción de coronilla.

En ambas formas se extrae el pelo del paciente de la parte posterior de la cabeza, y a través de microincisiones se va injertando cabello a cabello en la parte superior. La diferencia entre las técnicas está en la forma de extracción del pelo que se trasplantará.

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Injerto capilar

Un injerto capilar a través de la técnica FUSS se hace extrayendo una tira de piel de la parte posterior de la cabeza del paciente. Esa tira se va delimitando en una cuadrícula, y de cada uno de esos cuadros se extraen, uno a uno, los pelos que se van a injertar después en la zona superior.

La técnica FUE sigue el mismo procedimiento, pero la diferencia está en la extracción capilar. En este caso ese procedimiento de extracción se hace tomando uno a uno cada pelo, para lo que el paciente tiene que raparse la cabeza, y con unas pinzas y material específico se extraen los folículos que después se volverán a insertar en otra parte de su cabeza.

Injertando el pelo hasta el folículo piloso, el pelo agarra y crece. Como si se plantase una semilla en la tierra. El paciente que se ha sometido a un trasplante mediante le técnica FUE no tiene cicatriz ni marca apreciable a simple vista.

Microinjerto capilar

Para colocar cada pelo se hace una incisión con agujas de un diámetro menor a un milímetro donde se plantan los microinjertos. Así es posible hacer muchas incisiones y muy juntas para que el pelo arraigue y crezca fuerte, como una semilla plantada en la tierra.

El pelo crece en unidades de 1 a 4 pelos por folículo. Por eso, si un paciente se pone 3000 injertos son en realidad muchos pelos más. La media es 2’5 pelos por el número de injertos que se hace en una de estas intervenciones.

Donde se coloca un injerto, a las 48 horas aparece una pequeña costra. En una media de dos semanas se cae, y ya no queda más evidencia de la cirugía. La evolución de las técnicas además ha llegado a tal nivel de éxito que el trasplante capilar puede hacerse no solamente en pacientes que empiezan a tener caida del cabello, sino también en personas que son completamente calvas o que tienen muy poco pelo debido a problemas de alopecia androgenicaalopecia frontal fibrosante o cualquier otra causa.

Trasplante capilar – efecto del injerto de pelo

Al mes de ser trasplantado, el paciente empieza a tener pelo suyo propio. Ese primer pelo trasplantado se cae, pero la semilla está plantada, y aproximadamente en un mes empieza a crecer a ritmo de un centímetro cada 30 días. En pocos meses el paciente ve como su pelo crece sano, natural, sin señales visibles.

Y si los injertos se han ido mezclando con el propio pelo del paciente evitamos que llegue a verse calvo. Por eso, el mejor secreto del trasplante de pelo es un comienzo precoz, que la calidad del pelo del paciente sea buena, y su tono de pelo y piel, que también condicionan el porcentaje de éxito de pelo arraigado: cuanto menos contraste hay entre el tono de la piel y el color del pelo más fácil agarran los injertos, y por eso el pelo canoso es el mejor para hacer trasplantes. El pelo trasplantado además también va encaneciéndose con el paso del tiempo, al igual que el pelo natural del paciente.

Estas técnicas, combinadas con la reducción de coronilla, han hecho que los resultados actuales en trasplantes capilares se hayan convertido en todo un éxito. Pero aunque son las más empleadas hoy en día, no son las únicas técnicas que existen.

La reducción de coronilla en sí misma es ya de por sí una técnica, aunque funciona mejor si se combina con injertos. Para practicarla se aprovecha la laxitud de la piel en el cuero cabelludo para hacer un pliegue, se elimina la piel sobrante y se sube la línea de nacimiento del pelo.

A la vez lo interesante es colocar injertos en la región frontal. Y a base de hacer reducciones es posible cerrar la parte de la coronilla. Este procedimiento de combinación de técnicas de reducción de coronilla más trasplante de pelo es muy compleja y requiere mucha especialización, por lo que apenas hay cirujanos que la practiquemos en España. Eso sí, ambas formas de trabajar tienen un alto índice de éxito, por lo que los resultados son evidentes.

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Otros tipos de injertos capilares

Además existen técnicas específicas para pacientes que se someten a esta cirugía por cuestiones plásticas más que por estética, como pueden ser las quemaduras. Un paciente que en un accidente se quema parte del cuero cabelludo no volverá a tener pelo de forma natural en esa zona, donde los folículos pilosos ya no crecen de nuevo.

A través de expansores se puede solucionar el problema. La piel sana sin quemar de la que aún nace pelo se fuerza para que se expanda y cubra la zona afectada. Y sobre la cicatriz es posible poner injertos mediante incisiones, o incluso tatuarse.

También en estos casos es común emplear la técnica de los colgajos: se levanta una tira de piel, se gira y se coloca sobre la zona en la que no hay pelo. La zona que se queda abierta se cierra siguiendo el mismo procedimiento que cuando se hace una reducción de coronilla.

Cada una de las técnicas está recomendada para un tipo de pacientes, y solamente los especialistas con años de profesionalización pueden aconsejar la que se adapta mejor a cada persona. Además, independientemente de la técnica que se lleve a cabo, la operación tiene riesgos.

El paciente necesita sedación, puede haber sangrado si no se hace bien, el material y el entorno deben estar perfectamente esterilizados y es fundamental que el entorno sea el apropiado para operar. Por eso, una operación de injertos capilares solamente puede llevarse a cabo en un quirófano de un hospital acondicionado y equipado correctamente, como indica la ley.

El origen de los implantes capilares

Desde que empiezan a practicarse implantes capilares los injertos se han extraído siempre de la misma parte, la zona occipital de la cabeza, ya que genéticamente estamos programados para no perder el pelo que crece en esa parte. Es un proceso muy lento, pero el cambio es real, progresivo y muy natural.

El trasplante capilar se viene llevando a cabo desde la década de los años 30, con técnicas muy experimentales. No fue hasta los 40 cuando se empezó a trabajar en este tipo de intervenciones desde un punto de vista más científico, a pesar de que el trabajo aún no era lo profesional que requiere un procedimiento quirúrgico.

Aun así, la forma de proceder de estos primeros injertos dista mucho de la actual. Entonces se trabajaba sin guantes y la forma de extraer e implantar se hacía siguiendo un patrón demacetas”: circulitos que se marcaban en el cuero cabelludo del paciente para recortar la piel de la zona e insertar esas “macetas” de pelos arraigados en cuero cabelludo de la parte posterior de la cabeza.

Estéticamente los resultados que se apreciaban eran de finos mechones de pelo que iban naciendo de forma aislada. La técnica funcionaba, aunque no era tan eficaz como las actuales. Solamente se podían hacer unos 40 o 50 agujeros para injertar las macetas en el cuero cabelludo. Se conoce esta técnica como “pelo de muñeca” por el efecto visual que produce cuando el paciente acaba perdiendo su propio pelo y queda el trasplantado.

Esta técnica dejaba un efecto antiestético, pero hasta los años 80 no se empieza a trabajar en formas de solucionar ese resultado artificial.

Especializarse en FUSS, FUE y reducción de coronilla

España es un referente a nivel mundial gracias a la profesionalización de sus especialistas.

El Hospital Vithas La Salud de Granada está a la cabeza en investigación de nuevas formas de trabajar en injertos para bigote, barba, pecho, pubis, cejas o fortalecer el pelo que nace más fino. Las técnicas FUSS, FUE y la reducción de coronilla son específicas para los procesos de injertos capilares en la cabeza del paciente, pero cada vez más se demandan injertos en otras partes del cuerpo.

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En mis 30 años de especialización en trasplantes e injertos capilares he acumulado experiencia para saber reconocer y practicar un buen trasplante capilar, ya que es cada vez más común encontrar clínicas privadas o posibilidades de hacer esta operación en el extranjero a precios muy por debajo del mercado, pero con condiciones sanitarias que no garantizan la salud del paciente.

La regulación sanitaria y legal en España, junto con la profesionalización específica de los médicos, han convertido el país en el mejor valorado para hacer este tipo de cirugías.

A la hora de hacer los injertos, además, hay que contar con que el doctor que va a llevar a cabo la operación planifique la línea del nacimiento del pelo a medio y a largo plazo para saber dónde empezar a hacer los injertos. Si se adelanta mucho la línea del nacimiento, cuando la persona vaya envejeciendo quedará un efecto antinatural, ya que lo normal es que con el paso de los años esta línea se vaya replegando hacia atrás.

Por eso es importante que los pacientes elijan a un doctor experimentado que pueda recomendarles la técnica que mejor se adapta a sus necesidades, o incluso si el trasplante no es recomendable. Yo prefiero asesorarlos y ser franco a la hora de decirle a una persona que no se encuentra en situación de ser operado.

La honestidad en este trabajo es fundamental, y si la situación no lo requiere yo prefiero no operar. Estamos hablando de una intervención, que como todas, siempre puede dar lugar a complicaciones, por lo que si no es necesaria el paciente puede ahorrarse padecimientos posteriores.

Y aunque ya sumo más de un cuarto de siglo de experiencia en trasplantes de pelo y unas 3.000 intervenciones, tampoco me gusta dejar de innovar y buscar formas de solucionar injertos para cualquier parte del cuerpo.

Una intervención de este nivel requiere de un equipo de profesionales sanitarios altamente cualificados y especializados durante años. Un injerto capilar es una operación que fácilmente supera las 5 horas, y como tal requiere de un quirófano acondicionado y del personal médico cualificado necesario en caso de alguna incidencia.

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