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La elevada prevalencia de enfermedades crónicas en la población adulta, es un grave problema de Salud Pública, con el gasto sanitario que conlleva, limitando la calidad de vida de las personas enfermas y son causa de muerte prematura. Según datos del informe del SNS 2015, los principales problemas de salud crónicos son la lumbalgia, la hipertensión arterial, la artrosis, la hipercolesterolemia y el dolor cervical crónico. Algunos de ellos se han visto incrementados en las últimas 2 décadas: la hipertensión ha pasado de afectar del 11,2% de los adultos al 18,5%, la diabetes del 4,1% al 7% y el colesterol elevado del 8,2% al 16,4%. Por ello, el esfuerzo científico y económico, debe centrarse en mejorar y fomentar medidas preventivas de la salud y el bienestar, en la población.

La Organización Mundial de la Salud, define la salud como un estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Para ello, debe establecerse un equilibrio entre los factores internos y los factores del ambiente.

Conoce lo que el ADN dice de ti y actúa

La actividad física que se realiza, los alimentos que se ingieren y los hábitos de vida, así como el estado de salud actual y los antecedentes, son factores modificables, que en su conjunto, condicionan el grado de salud – enfermedad de cada persona.
La genética es un aspecto más, que nos brinda información muy importante de la predisposición que presenta cada persona a desarrollar determinadas enfermedades.

Conocer ese dato, supone disponer de una herramienta para personalizar y enfocar de forma más precisa una estrategia de mejora de la salud, y prevención de enfermedades.

La genética y el estilo de vida: un binomio clave

El entorno es el mayor determinante del estado de salud. La alimentación, el ejercicio físico o los hábitos de vida, condicionan la expresión de genes, y por lo tanto, pueden modular el riesgo genético que cada persona tiene a desarrollar ciertas enfermedades.
Por tanto, conocer los datos genéticos y el estilo de vida de una persona, nos permite tener una fotografía de mayor precisión, para individualizar y personalizar más el consejo dietético o la pauta de ejercicio que más le conviene.

Los alimentos que tomamos y la forma como los cocinamos, condiciona el aporte de nutrientes y compuestos bioactivos, que modulan las vías metabólicas y la expresión o el silenciamiento de ciertas regiones del ADN, lo que repercute en el buen o mal funcionamiento de los órganos y sistemas del cuerpo.

Así, saber cuál es el riesgo genético a desarrollar determinadas enfermedades crónicas, debe ser visto como una oportunidad para poder prevenir de forma más eficaz el desarrollo de esas enfermedades y promover un envejecimiento saludable. Foto © photophonie/Fotolia

 

intolerancias alimentarias

Genes, nutrigenética y nutrigenómica

Toda la información de la herencia genética que define a la persona se almacena en el ADN, y se transmite a través de los genes, que son fragmentos de ADN que contienen todos aquellos caracteres heredables, únicos y diferentes para cada individuo, como el color del pelo, de los ojos, la tonalidad de la piel, rasgos físicos, o la predisposición a desarrollar enfermedades.

La nutrigenética estudia la relación que existe entre diferentes variaciones génicas (llamadas polimorfismos) y diferentes enfermedades o fenotipos, así como la forma en que los alimentos o nutrientes pueden modificar esa relación. El objetivo principal de la nutrigenética es establecer una serie de recomendaciones nutricionales personalizadas, en base a la predisposición genética de cada persona.

Por otro lado, la nutrigenómica se refiere a la capacidad de los nutrientes de modificar el estado de activación de los genes, lo que puede determinar que exista mayor o menor riesgo de padecer determinadas enfermedades.

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Test genético nutricional, una herramienta de promoción de salud.

Imagina poder predecir qué enfermedades importantes pueden afectarte en el futuro por tu predisposición genética, y poder ayudar a prevenirlas con una alimentación adecuada y un estilo de vida saludable. Esto es posible gracias a los test genéticos basados en el estudio de los genes y de sus variantes (polimorfismos), que permiten conocer el mayor o menor riesgo a desarrollar enfermedades.

¿Qué enfermedades se analizan?

Hay dos tipos de enfermedades o condiciones que surgen como consecuencia de estos polimorfismos. Las primeras y más sencillas son las enfermedades monogénicas en las cuales la aparición de un único polimorfismo va a dar lugar a una enfermedad. Se puede decir que una persona que presenta esa variación génica va a desarrollar esa enfermedad con toda seguridad.

Algunas de estas enfermedades tienen relación con la dieta, como pueden ser la fenilcetonuria o algunos errores en el metabolismo de la fructosa, galactosa, etc… En estos casos no existe duda de la relevancia del polimorfismo y del tratamiento dietético; el problema es que este tipo de enfermedades son muy graves y se presentan en porcentajes muy bajos.

Sin embargo, la gran mayoría de enfermedades o condiciones que se determinan mediante test nutrigenéticos son enfermedades multifactorales. Esto significa su origen no es puramente genético, sino que en su desarrollo influyen también otros factores ambientales, concretamente el estilo de vida y la dieta, que tiene una gran importancia en muchas enfermedades, como es el caso de la obesidad, la hipertensión, el ictus, la trombosis, la osteoporosis, la degeneración macular asociada a la edad, las dislipemias o la artrosis, entre otras.

Todas ellas son enfermedades de elevada prevalencia en la población general y suelen aparecer en la madurez. Además, son enfermedades con una importante carga o predisposición genética, y por último, son enfermedades que pueden ser prevenidas o incluso evitadas mediante un estilo de vida saludable. Y dentro del estilo de vida, la nutrición tiene un peso determinante, porque ingiriendo determinados alimentos o nutrientes podemos frenar o prevenir su aparición.

 

¿Cómo se diseña la dieta personalizada?

En base al riesgo genético que una persona muestra para cada enfermedad, según sea bajo, moderado a alto, se elaboran unas pautas nutricionales genéticamente personalizadas basadas en la evidencia científica, orientadas a la prevención o el retraso del desarrollo de las enfermedades a las que muestra un riesgo más alto a desarrollarlas.

Se unifican las recomendaciones nutricionales para todas las enfermedades, de manera que la persona recibe un único informe personalizado, con las pautas específicas, según su estudio genético.

¿Cómo me puedo hacer un test genético?

El test genético se realiza una sola vez en la vida, y es muy sencillo. Con la recogida de una muestra de epitelio bucal, se realiza la extracción de DNA y el análisis genético de la muestra, y se emite un completo informe con todos los datos tanto genéticos como las pautas nutricionales personalizadas. Foto © Konstantin Yuganov/Fotolia

 

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Intolerancia o alergia a un alimento ¿En qué se diferencian?

Como bien define el propio término, la intolerancia alimentaria es una reacción adversa del organismo, ante la ingesta de un alimento o componente de éste; transcurren sin la participación del sistema inmunológico. En la mayoría de los casos, se deben a alteraciones de origen genético o adquirido en la digestión o metabolismo de los alimentos e impiden la digestión, asimilación y aprovechamiento de ciertos nutrientes.

Una alergia alimentaria, por el contrario, ocurre cuando el sistema inmunitario del organismo, que normalmente lucha contra las infecciones, interpreta que determinado alimento o componente, es un invasor, que provoca una respuesta desproporcionada del sistema inmunitario, mediada por la IgE: la reacción alérgica, en la cual el organismo libera una serie de sustancias químicas, como la histamina.

¿Qué síntomas aparecen en una intolerancia alimentaria?

Ante la ingesta de una sustancia que el cuerpo no tolera, se produce una cadena de reacciones que provocan una sintomatología característica como es la aparición de molestias intestinales (náuseas, vómitos, gases, retortijones, diarrea, estreñimiento, sangrado en las heces), irritabilidad, dolor de cabeza…

A diferencia de las intolerancias, en una alergia, pueden aparecer problemas para respirar, opresión de garganta, tos, ronquera, vómitos, dolor de estómago, urticaria, inflamación o disminución de la tensión arterial. Es necesario eliminar por completo el alimento de la dieta, porque pequeñas cantidades, pueden desencadenar una reacción desproporcionada.

En las intolerancias, el grado de tolerancia al alimento o compuesto es muy variable, de manera que cada persona debe conocer si puede tomar pequeñas cantidades de alimento, y dónde está el límite para que no aparezcan los síntomas.

¿Conocer las intolerancias alimentarias mediante un test genético?

El test genético de intolerancia alimentaria ofrece la posibilidad de conocer la predisposición genética a padecer intolerancias a diferentes componentes alimentarios. No son muchas las intolerancias alimentarias que se pueden estudiar genéticamente, pero entre las que actualmente disponemos, son particularmente interesantes los test genéticos de predisposición a padecer intolerancia a la lactosa y el test de enfermedad celiaca, con el fin de lograr una mejor calidad de vida y un envejecimiento saludable.

En ambos casos se trata de estudios genéticos sencillos realizados a partir de una muestra de saliva, de la que se extrae el ADN y se estudian las variantes genéticas concretas para conocer el riesgo individual de cada persona a padecer esa intolerancia, en el momento actual o en el futuro.

Como toda prueba genética, es suficiente con hacerla una vez en la vida dado que los resultados no van a cambiar con el tiempo, y puede realizarse en personas de cualquier edad.

Es muy importante realizar una correcta interpretación de los resultados de los test de intolerancia, porque son test genéticos con un valor predictivo negativo del 99%; es decir, que si no se poseen las variantes genéticas de riesgo, se puede concluir que la persona no es intolerante a ese componente alimentario ni lo va a ser en un futuro.

Sin embargo, si la prueba es positiva y por tanto la persona es portadora de las variantes genéticas de riesgo, no significa que la persona sea intolerante o vaya a desarrollar la intolerancia, sino que existe la posibilidad de desarrollar la enfermedad y por tanto habrá que prestar especial atención ante la aparición de cualquier sintomatología relacionada.

El principal valor de estos test consiste en poder descartar la intolerancia con toda seguridad en caso de resultado negativo y realizar un correcto seguimiento de la sintomatología en caso de resultado positivo.

Informe de enfermedad celiaca Publicidad

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