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La temperatura corporal promedio en los humanos ronda aproximadamente los 37ºC, siendo variable de un sujeto a otro. Así mismo, esta puede variar a lo largo del día, siendo más baja de madrugada y llegando aumentar hasta 0,5ºC tras el transcurso del día. Es durante el proceso de sueño cuando ésta tiende a bajar.

Todos estos cambios de temperatura están controlados por el hipotálamo, la glándula que se encarga de centralizar dicho control. Es desde éste centro termorregulador donde se aumenta o disminuyen la temperatura de nuestro organismo en relación al ambiente exterior.

La termorregulación en nuestro organismo es de vital importancia para nuestro estado óptimo de salud. Cuando se sobrepasan ciertos límites, el hipotálamo es incapaz de funcionar adecuadamente, ocasionando serios problemas, pudiéndose producir un indeseado e irreversible golpe de calor.

 

Relación entre la temperatura corporal y la temperatura de la piel

Durante la práctica de actividad física y en relación con la intensidad del ejercicio, la temperatura interna del cuerpo puede aumentar hasta alcanzar valores cercanos a los 40ºC. La temperatura de la piel puede presentar muchas variaciones, en función de la humedad, del flujo de aire existente y de la temperatura del ambiente.

Diferencia entre temperatura de la piel y temperatura ambienta

Cuando hay una gran diferencia entre la temperatura de la piel y la temperatura ambiental, fundamentalmente hay una pérdida de calor por convección y radiación, en cambio, cuando se alcanzan valores elevados se produce un aumento del riego sanguíneo sobre la piel, pasando a ser la evaporación del sudor el principal sistema termorregulador.

 

Humedad relativa del aire

Humedad relativa del aire

 

Resulta indispensable que la humedad relativa del aire sea baja, para que el sistema de evaporación permita reducir la temperatura de la piel. Cuando dicha humedad es elevada, el vapor de agua de la piel será evaporado más lentamente, debido a que hay una elevada cantidad de vapor de agua, no permitiendo admitir más, por lo que supone un mecanismo ineficaz para reducir la temperatura de la piel.

En cuanto a la realización de actividad física en espacios cerrados con ejercicios de alta intensidad, no se produce una renovación del aire y, el vapor de agua que se expulsa a través de la respiración produce un aumento de la humedad relativa del aire, impidiendo que haya un correcto desarrollo en el proceso de evaporación.

 

Flujo de aire sobre la piel

En las clases colectivas desarrolladas en espacios cerrados apenas encontramos corrientes de aire, esto repercute disminuyendo la capacidad termorreguladora del organismo, elevando la tasa de sudoración y disminuyendo la capacidad de evaporación del sudor. Todo ello influirá de forma negativa en cuanto a nuestra salud y rendimiento, favoreciendo la deshidratación del organismo, pudiéndose producir un colapso cardiovascular en casos extremos.

La limitación del flujo de aire durante una práctica prolongada de ejercicio se asemeja a un aumento de la temperatura corporal producida por una acentuada falta de hidratación.

Conclusiones:

Cierto es que la temperatura ambiental adopta una gran influencia sobre la termorregulación del organismo, no obstante, influyen otra serie de factores no tenidos en cuenta en muchos de los centros deportivos.

Se deberían de adoptar medios para mantener los valores óptimos de humedad, realizando las actividades en amplios espacios y con eficaces sistemas de renovación de aire.

El objetivo se deberá de centrar en mantener la adecuada temperatura del organismo durante la realización de la práctica deportiva.

 

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