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Cancer de cervix y de cuello de utero

Dra. Mª Teresa Gómez Sugrañes, doctora en medicina y cirugía, especialista en Ginecología en Barcelona. Hospital Quiron Teknon

Cáncer de cérvix uterino

El cáncer de cérvix uterino es la tercera causa de neoplasia más frecuente entre las mujeres a nivel mundial. La incidencia es variable en función del lugar geográfico y del nivel de desarrollo de cada zona.

Es el cáncer que afecta a una zona genital femenina: el cuello del útero, que es la parte del útero que conecta con la vagina.

En la década de 1980 se identificó que el Virus del Papiloma Humano (VPH) era el causante necesario del desarrollo de cáncer de cuello de útero, al demostrar que ciertos tipos de genomas del ADN del VPH que hoy conocemos como tipos “oncogénicos” o de “riesgo elevado” están asociados a anomalías de cérvix premalignas y cancerosas.

Sólo 2 genotipos de VPH de alto riesgo oncogénico (VPH-AR), el 16 y 18 provocan aproximadamente el 70% de las lesiones cervicales invasivas y otros 10 tipos altamente oncogénicos corresponderían al 25-35% de los casos restantes. Desde entonces las estrategias de prevención han ido cambiando, ya que este conocimiento se ha ido asociando a una elevada cantidad de investigaciones.

A lo largo de estos treinta se ha evolucionado desde la identificación del virus, el aislamiento de otros marcadores oncogénicos más específicos que el propio virus, se han descubierto otros métodos de exploración del cérvix, y se ha llegado incluso hasta la aplicación de una vacuna, hecho que representa un cambio de paradigma en la prevención de este cáncer.

Todos estos conocimientos han ayudado a mejorar la prevención, a plantear nuevas estrategias de diagnóstico y a lograr cambios en las indicaciones del tratamiento. Además gradualmente en el futuro se irán cambiando y reemplazando algunos modelos antiguos de diagnóstico. Se aplicarán nuevas tecnologías clínicamente validadas y consensuadas con el objetivo de lograr una marcada disminución del cáncer de cérvix

Cribado mediante citología cervical

El cribado de mujeres sanas mediante citología cervical de forma adecuada y rutinaria ha llegado a conseguir la reducción de hasta un 80-90% de la incidencia y mortalidad por cáncer de cérvix.

Cuando una mujer se infecta por ciertos tipos de VPH de alto riesgo oncogénico y no elimina la infección, pueden aparecer células anormales en el cuello. Si la infección por VPH es persistente puede llegar a desarrollar lesiones premalignas y en ocasiones pueden progresar hacia un cáncer, pero este hecho ocurre con una probabilidad muy baja de aproximadamente un 1%.

Infección por VPH del epitelio ano-genital

La infección por VPH del epitelio ano-genital es una de las enfermedades de transmisión sexual más prevalente en personas sexualmente activas y es el virus que más frecuentemente se transmite por esta vía. Más de dos tercios de los adultos jóvenes adquieren el VPH durante los dos primeros años de actividad sexual, la mayor parte de las infecciones son transitorias y asintomáticas desapareciendo aproximadamente entre 12 y 18 meses con un aclaramiento total del virus en el transcurso de 24 meses.

Las infecciones por VPH de la mucosa cervical se clasifican como latentes (asintomáticas o transitorias), subclínicas o clínicas.

Estas infecciones latentes, que son la mayoría, sólo se detectan con test específicos de detección viral. Las pruebas de detección del VPH constituyen un marcador muy sensible y precoz del riesgo de cáncer o lesiones precursoras, especialmente en mujeres de más de 30 años, ya que a más edad la probabilidad de resolución espontanea va disminuyendo.

Por lo tanto, es conocido y se puede confirmar que el cáncer de cuello de útero es una complicación muy poco habitual de una infección viral muy frecuente, en la que aun existen temas sin resolver y que la vía de transmisión predominantemente es por contacto sexual. Actualmente se conoce que la infección por VPH es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente en el mundo.

La vacunación no puede tratar una infección por VPH. La vacunación protege a una persona de una infección futura por algunos tipos de VPH de alto riesgo, que son los responsables del 70% de los casos de cáncer de cérvix, pero no previene la infección de un porcentaje de tipos de VPH de alto riesgo que también pueden causar cáncer cervical.
La vacunación no debe sustituir a las revisiones ginecológicas ya que no protege al 100% de los virus del papiloma humano ni de otras enfermedades de transmisión sexual.

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