Criticar es emitir un juicio o dar una opinión sobre una persona, hecho o situación. Puede ser una crítica positiva o negativa.

Distinguimos dos tipos de crítica según la intencionalidad del emisor, es decir, según la finalidad que tiene al criticar:

  1. Las críticas constructivas tienen la intencionalidad de mejorar, ayudar a aprender y dar valor a la actitud de una persona. La finalidad es construir y hacer crecer a una persona o un proyecto.
  2.  Las críticas no constructivas tienen la intencionalidad de atacar o defenderse del otro, e incluso hacer daño a otra persona, sin ánimo de mejorar su actitud o de construir.
critica no constructiva
Dra. Clara Pons

Doctora Clara Pons Aliaga, médico y terapeuta de parejas en Barcelona. También coach certificada por ICF y Practitioner de PNL (programación neurolingüistica)

Criticar de forma no constructiva

Pero ¿cuál es el motivo por el que a veces necesitamos criticar de forma no constructiva?

Nuestras críticas no constructivas dirigidas a otros dicen más de nosotros mismos que del otro.

Necesitamos expresar nuestras propias emociones, opiniones y frustraciones. Cuando hablamos mal de otra persona, nos sentimos importantes e incluso superiores, tapamos nuestros propios defectos de manera ficticia. Esto lo conseguimos porque dirigimos la atención totalmente fuera de nosotros, olvidándonos de nuestros problemas y defectos.

Cuando tratamos con otra persona, podemos ver reflejados en ella los aspectos de nosotros mismos que no aceptamos o que no nos permitimos.

Por ejemplo: María se considera una persona muy ordenada, no se permite ningún papel arrugado o fuera de su sitio, hecho que a veces le hace sufrir y ser muy exigente consigo misma y con los demás. Ve que una amiga suya ha dejado las cosas en medio, tiene los apuntes arrugados y mal colocados,…

Si María en ese momento se siente mal conmigo misma, tiene un día malo, además no tiene mucha empatía, le hará una crítica no constructiva con intención de que haga las cosas según sus reglas internas (el ser ordenada), y puede que intente hacerle sentir mal. Ana, ¡ya estás otra vez dejando la mierda en medio! Eres un auténtico desastre. No vales para nada.

O Si se siente bien consigo misma, es empática y se da cuenta que no todo el mundo ha de hacer lo que ella diga, le puede hacer una crítica constructiva: Ana, te has dejado las cosas en medio, por favor, me gustaría que las arreglaras. Aquí se centra en lo que quiere arreglar, no hace alusión a la persona de manera despectiva.

Podemos deducir que va a ser muy diferente la reacción de su amiga Ana, según como María haga la crítica de manera constructiva o no constructiva. Según su intencionalidad.

Objetivos y críticas constructivas

Si queremos conseguir nuestro objetivo es recomendable hacer críticas constructivas.

Por otro lado, podemos criticar de dos maneras según si nos dirigimos directa o indirectamente a la persona:

1. “A la cara” la crítica se dice directamente a la persona. Esto puede ser bueno, pero si se dice de forma agresiva, irónica, sarcástica, hace daño al otro, por tanto, sigue siendo crítica no constructiva.

2. “A espaldas” es la forma más habitual. Podemos pensar que es inocuo porque mucha gente lo hace, pero no lo es en absoluto. Cuando alguien te habla mal de otra persona, influye en la imagen que tienes de ella, te predispone a juzgarla más negativamente, deteriorando la relación. Esta persona puede quedarse sola.

¿Qué hacer frente a estas críticas no constructivas?

Primero, se recomienda no tomarlas como algo personal. Lo que opinamos de la realidad y de las personas dice algo de nosotros y muchas veces, no tiene nada que ver con la persona a la que se critica.

Segundo, si trabajamos nuestra autoestima cada día, crearemos como un escudo protector frente a las influencias de los que nos critican. Nuestra estabilidad emocional depende en gran medida de lo que pensamos de nosotros mismos, de lo que nos decimos.

Tercero, nos hemos de dar cuenta que no podemos evitar que nos critiquen. No podemos controlar al resto de personas. Solo podemos influir en cómo nos tomamos esas críticas.

Cuarto, en el caso de que nos critiquen a la cara y queramos responder. Elegir realmente lo que queremos decirles de manera asertiva. No dejarnos llevar por el impulso. Luego podemos arrepentirnos.

Quinto, podemos fomentar el buen rollo, es decir, la crítica constructiva, los reconocimientos y halagos. ¿Por qué no destacar lo positivo de las personas?.

Sexto, podemos aprovechar si nos hacen una crítica constructiva para aprender, reconocer y corregir nuestros errores. Es una manera de crecimiento personal muy poderosa.

Séptimo, si nos amargamos por las críticas recibidas significa que estamos dejando nuestro bienestar o felicidad en manos de los demás. Además, en realidad la mayoría de las veces las críticas no tienen ningún efecto negativo real sobre nosotros.

Por último, me gustaría reflexionar sobre el hecho de que a todos nos gusta que nos hablen con respeto, de manera asertiva. Exigir este comportamiento de los demás, es un punto de partida erróneo si queremos conseguir una buena comunicación.

Tenemos que empezar tolerando la manera de comunicarse cada uno y no juzgarla. Solo así, podremos realmente escuchar lo que hay detrás de esa crítica y poder responder con la asertividad que nos gustaría. Eso sí, pidiendo siempre que nos respeten.

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