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La suspensión del pecho – De Astley Cooper a nuestros días

Antecedentes:Diosa de las serpientes con el primer corsé de nuestra historia

El deseo de la Humanidad por ver el pecho femenino siempre firme data desde muy antiguo. Y esto se comprobó en Creta donde se descubre la Diosa de las Serpientes, una pequeña estatuita con lo que pensamos fue el primer corsé de nuestra historia.

 

Esta lucha en favor de una mama en contra de la gravedad nos va a acompañar permanentemente hasta nuestros días y solo olvidada por casos que definimos como anecdóticos (pechos egipcios descubiertos o romanos comprimidos).

Astley P. Cooper - The Anatomy of Breast

La primera explicación científica importante sobre el misterio de la suspensión (y el desplome) del pecho nos lo da un excelente anatómico inglés llamado Astley P. Cooper. En 1840, un año antes de morir a la edad 72 años, escribe un libro que va a ser trascendentalmente influyente en generaciones venideras: “The Anatomy of Breast”. Es una obra en la que analiza el pecho femenino, el pecho masculino, el pecho de los mamíferos y nos deleita con magníficas “planchas” en las que más que fidelizar, idealiza sus investigaciones.

La página 190 con un título emocionante On the fascia nos habla ya de la vendría a llamarse de Cooper.

“La glándula de la mama está encerrada en un tejido fibroso que va desde el esternón hacia la parte lateral.”
A partir de aquí sigue la descripción minuciosa de todas las fibras, como suben, bajan, se imbrican y se expanden.

Pero Cooper era anatómico, no fisiólogo. Y por eso se limita a narrar exquisitamente lo que ve, a dibujarlo con un arte inusitado. Pero nada nos habla de su función ni de su permanencia.

Desde Sir Cooper sabemos que la glándula mamaria está rodeada por una red, de suave tejido fibroso. Y esta inusitada obra es como un estallido de conocimientos para la obsesión anatómica de la época: se habían descubierto los ligamentos de Cooper, Ligamenta Suspensoria o Retinacula Cutis (que todo es lo mismo). Pero ¿qué ocurre desde entonces?

En los tratados de anatomía la fortuna del nombre “suspensorio” se confunde. Y se inician decenas de técnicas estéticas con una idea repetitiva: suplir o reforzar los ligamentos de Cooper en su porción anterior, creando adherencias para “colgar” algo tan pesado como la glándula, a algo tan lábil como la piel. Este es a nuestro entender un principio equivocado y que ha tenido en general resultados cuando menos decepcionantes. Porque la mama no hay que “colgarla” de la piel sino “pegarla” al músculo.

Nuestra proposición

La profesora Christine Haycock es una injustamente desconocida doctora americana a la tenemos todo nuestro respeto. Enfermera durante la Segunda Guerra Mundial en el ejército de los Estados Unidos. Y después médico militar.

Obsesionada por la medicina deportiva en la mujer, publica su obra más emblemática: “Sports Medicine for the Athletic Female”. Y basándose en sus 40 años de experiencia sobre el mantenimiento posicional del pecho femenino sentencia:

“Los ligamentos de Cooper no tienen nada que ver con el sostén del tejido mamario. Ellos sólo sirven para dividir la mama en compartimentos” – Fitness and the women physi-cian. Haycock CE. J Am Med Womens Assoc. 1982

“El descolgamiento del pecho no está relacionado con los ligamentos ni depende tanto de tamaño de los senos” – Safety for the Female Athlete,” Prevention of Athletic Injuries, 1988-90.

Desafortunadamente la interpretación “suspensoria” de los ligamentos del prestigiso Cooper tuvo más fortuna científica que las posteriores investigaciones de Haycock. Y por ello la corriente mediática, atribuyendo a los ligamentos “sostén” en lugar de “cohesión”, hicieron ignorar las importantes conclusiones de la doctora.

Los avances tecnológicos nos harán conocer la poca entidad de esos ligamentos. Y así tendremos que esperar a las exploraciones radiológica para conocer su debilidad estructural

Nosotros creemos con Haycock que la glándula es demasiado pesada para que se soporte a través de los débiles ligamentos de Cooper a la piel o incluso a la pared torácica. Un cuadro queda más firme cuando se pega a una pared que cuando se cuelga de ella. Creemos firmemente que hay que fijar la glándula a un soporte firme (la pared torácica) con un adhesivo potente y estable (la fibrosis reactiva).

Y esto es tan sencillo como colocar una prótesis plana entre la glándula y el músculo: la prótesis BI.
Con “B” de brasier: porque sirve de eso, de sujetador.
Con “I” de isométrica: porque mide lo mismo de ancho y de diámetro en toda su extensión.

¿Por qué una “prótesis” mamaria y no malla, tejido, etc.?

Pues porque los millones de pacientes que ya han llevado protesis mamaria nos han enseñado lo bien que se comportan los implantes en ese espacio anatómico. Y lo mal de los otros productos. A efectos de adherencia y suspensión.
La prótesis BI no tienen contenido. Son sencillamente dos “bases” redondas de silicona médica clásica rugosa. Reactivas, por definición.

Su indicación es exclusivamente para las mamaplastias reductivas y la mastopexia (con volumen normal de glándula). Las alojamos libremente, entre la glándula y el músculo y sin fijación (no es necesaria).

tejido fibroso - brasiser natural

Estas crean el tejido fibroso, el brasier natural, que suspenderá la glándula al tórax. Sin alterar la forma. Sin alterar la glándula. Sin alterar la piel

La intolerancia al implante no es un problema. Si existiera, circunstancia que no nos hemos encontrado, su extracción es sumamente fácil a través de una discreta incisión. Queda la fibrosis adherente y por tanto la prevención del descolgamiento.

Por todo ello la prótesis BI es ya un estándar en nuestras operaciones de reducción y modelado del pecho.

PS. La prótesis BI, diseñadas en España por el Doctor Mira, están siendo desarrolladas en Francia pera todo el mundo por Laboratoires Sebbin.

 

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