Conducir se ha convertido una necesidad hoy en día. Lo que antes sacarse el carné de conducir y comprarse un coche era algo ocasional, en la actualidad es una necesidad cotidiana donde las familias españolas tienen de media de 1-2 coches.

Montarnos en el coche y meternos en la carretera es una tarea compleja donde están implicados varios procesos psicológicos como la percepción, atención y la memoria entre otros.

Es una actividad diaria con alta probabilidad de sufrir alguna experiencia desagradable como un accidente, conflictos con otros conductores, dificultades en el aparcamiento, no saber qué hacer en situaciones de tráfico elevado, etc.

El sufrir un accidente o pensar que podemos sufrir un accidente puede generar nervios en la persona antes y durante la conducción, llegando incluso a tener miedo a conducir o también llamada amaxofobia.

¿Qué es? ¿En qué consiste?

Dentro de los trastornos de ansiedad, se encuentran los miedos como: miedo o ansiedad intensa por un objeto o situación específica evitada o vivida con gran malestar. Además, la persona puede experimentar preocupación por no poder escapar o pedir auxilio si siente ansiedad. Entre los diferentes tipos se encuentran:

  • Miedo a animales
  • Miedo a entornos naturales como tormentas o rayos
  • Miedo a sangre-inyección-herida
  • Situaciones como ascensores, aviones, etc.

El miedo a conducir o amaxofobia supone un miedo o ansiedad intenso a conducir un vehículo. La persona puede evitar o resistirse a conducir de una forma muy activa y es vivida con gran malestar.

Además, este malestar va a causar un deterioro visible en una o varias ámbitos de la vida de la persona, como el escolar, laboral, social, familiar o cualquier otro ámbito importante para él o ella.

Lo que suelen referir las personas con miedo a la conducción es lo siguiente:

  • Miedo a tener un accidente
  • Miedo a acabar herido
  • Poder ocasionar peleas o enfados en otros conductores
  • Sufrir un ataque a su salud
  • Poder sufrir agresiones de otros conductores, entre otros.

Los pensamientos en forma de preocupación excesiva y sobre análisis de todo tiene un papel primordial en el miedo a conducir y un espacio importante también en el tratamiento.

¿Cuál es su causa?

En este tipo de miedo intervienen diversos factores de ansiedad (Cabello, 2018). Las causas por las que se origina la amaxofobia son varias, estas son las más comunes:

Para que se origine el miedo a conducir, puede haberse dado antes una experiencia desagradable.

Por ejemplo, una persona sufre un accidente y cuando se recupera del mismo tiene miedo a que le vuelva ocurrir evitando conducir.

Simplemente ser observador de un accidente o haber escuchado historias sobre accidentes también puede ocasionarnos miedo a que nos ocurra a nosotros.

Experimentar conflictos con otros conductores donde recibe agresiones verbales puede ocasionar también cierto miedo a encontrarse de nuevo en situaciones similares. En definitiva, vivir un suceso traumático.

Si la persona presenta niveles elevados de ansiedad general por otros motivos, aumenta la probabilidad de conducir con más nervios.

amaxofobia - miedo a conducir

Existen personas que sienten un malestar general en su día a día en modo de preocupación excesiva que les hacen ser más propensos a generar un miedo a conducir o cualquier otra fobia.

Otro posible factor influyente es que la persona presente previamente algún tipo de fobia (animales, agua, alturas, etc.) que pueda extenderse también a conducir. En cualquier caso, la persona experimenta malestar diario que le imposibilita coger y utilizar el vehículo como medio de transporte hacia el trabajo, ocio, compras, para ver a su familia, etc.

La amaxofobia, miedo a conducir

¿Cómo es vivir el día a día?

En cierta forma, su vida cotidiana se ve limitada por las que cosas que hacen o dejar de hacer. La manera en que las personas se enfrentan a este miedo suele ser evitando la posibilidad de coger el coche, dejando que el otro conduzca, cancelando citas sociales debido a que el único medio de transporte es el coche, viajar en otros medios como es el transporte público, etc.

Este tipo de situaciones genera malestar en la misma persona, afecta a su vida social, familiar, laboral, etc.

Si no tuvieran más remedio que presenciarlos, podría desembocar en niveles de ansiedad muy elevados que podrían acabar en ataque de ansiedad o pánico.

Esto significa dos cosas, por un lado, la persona se enfrenta a un estado de alarma y atención constante para evitar situaciones que le generen ansiedad, encontrándose paradójicamente en un estado de ansiedad. Por otro lado, si llega a conducir, lo realiza en un estado de nervios donde puede poner en peligro a misma y a los demás. En estas circunstancias, la persona no sabe cómo salir de esta situación y vivir un día a día de una forma más tranquila.

Según los estudios (Cabello, 2018), personas jóvenes entre 25 y 44 años tienen más incidencia en amaxofobia. Entre ellos, el intervalo de 35 y 44 es el grupo de edad con mayor probabilidad de sufrir este miedo a conducir, siendo un 8% de personas con ansiedad previa las que presentan también amaxofobia. 

Perder el miedo a conducir

Si una persona se encuentra en un estado de ansiedad elevado que le dificulta llevar a cabo su día a día con normalidad y tranquilidad, es recomendable que acuda a un profesional de la psicología para valorar el caso y ofrecer herramientas para gestionar y solventar este miedo. En términos generales, un profesional de la psicología enfoca el miedo a conducir desde la siguiente perspectiva:

El tratamiento de la amaxofobia, como fobia (DSM-5), se plantea de la siguiente forma siguiendo una orientación cognitivo-conductual:

  • Análisis de la situación “miedo a conducir”. Se describe de una forma clara qué significa “miedo a conducir”. Se identifican aquellos aspectos que ocurren antes, durante y después, como pensamientos sobre qué podría ocurrir, qué podrían pensar otras personas presentes, cómo se reacciona, que se siente, etc.
  • Establecer una jerarquía de diferentes situaciones que nos generan miedo.
  • Exposición a cada una de ellas de forma escalada. Es decir, comenzamos con la que nos generaría un nivel medio de miedo y se finalizaría pudiendo coger el coche e ir allá donde queramos.

Superar la amaxofobia lleva su tiempo y sus fases. Es recomendable seguir las instrucciones del/a psicólogo/a, paciencia y premiarse por cada logro conseguido.

amaxofobia test

¿Tengo yo amaxofobia? ¿Cómo podría saberlo?

 

¿Sientes ansiedad a la hora de conducir? ¿Quieres saber si lo que te ocurre podría ser amaxofobia? A continuación, aparecen una serie de afirmaciones, responde SÍ o NO de forma sincera.

  1. Evito conducir siempre que puedo.
  2. Evito conducir en lugares donde puede haber mucho tráfico.
  3. Cambio de planes si tengo que viajar y conducir en coche.
  4. Me preocupo si tengo algún plan que requiere conducir.
  5. No confío en mí.
  6. Si conduzco, lo hago tenso y nervioso.
  7. Me genera ansiedad el tener que conducir.
  8. Este miedo y ansiedad interfiere en la calidad de mi vida.

Si respondes SÍ a 3 o más incluida la última es posible que presentes este miedo. Por ello, sería recomendable acudir a un profesional de la psicología para que pueda valorar de una forma más personalizada su problema y, si fuera necesario, un tratamiento para mejorar.

Referencias:
Cabello, F., 2018. Relación entre sensibilidad a la ansiedad y miedo a conducir. Apuntes de Psicología, 36(3), 145-154.
Quesada, M., Espinosa, L. Diseño, desarrollo y aplicación de un programa de intervención en casos de miedo a conducir. Universidad de Jaén.

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