La caries dental es el primero de los motivos por lo que acuden nuestros pacientes al dentista. Pero, ¿qué es una caries? ¿por qué se producen? Las bacterias que tenemos en nuestra boca se encargan de convertir los hidratos de carbono, sobre todo el azúcar, que ingerimos en nuestra dieta en ácidos que atacan a nuestros dientes. Si el consumo de estos alimentos es entre horas el pH baja con lo que la incidencia de caries es aún más alta, por lo que es aconsejable no tomar pan (si es integral no hay problema) o galletas como snacks.

La alimentación es una de las claves para prevenir la caries.

Deberemos evitar los alimentos que contienen gran cantidad de azúcar como el chocolate, las golosinas, las galletas, refrescos y zumos…Es aconsejable dejar los caprichos para el fin de semana o para alguna ocasión especial.

No debemos olvidar los azúcares “escondidos” que tienen determinados alimentos como el pan de molde, salsas como el ketchup y el tomate, ciertos yogures, y en las bebidas energéticas. Este tipo de alimentos también se debe consumir con moderación. La opción ideal es beber con agua en todas las comidas ya que las bebidas gaseosas, aparte de ser azucaradas, también son ácidas facilitando el acceso a las bacterias.

¿Y hay alimentos beneficiosos para nuestros dientes?

Los alimentos que nos ayudan a tener unos dientes sanos son los que neutralizan esos ácidos que son perjudiciales para el esmalte. También es importante el aporte de fibra que estimula la secreción de la saliva hidratándolos y limpiándolos para que el ambiente no sea ácido y las bacterias no puedan crecer. En este tipo de alimentos podemos destacar las frutas y verduras que nos aportan fibra como las manzanas, las zanahorias y las fresas intentando tomar la fruta entera porque si es en zumo libera más cantidad de azúcares.

Las naranjas también ayudan con su vitamina C a las encías y a generar saliva pero hay que tomarlas con moderación porque a la larga también pueden dar sensibilidad por su extrema acidez. Los productos que contienen calcio como los lácteos son muy beneficiosos, no sólo está presente en el queso, sino también en legumbres, verduras, frutos secos…

La vitamina D ayuda a absorber el calcio y está presente en los pescados azules y en los lácteos. No olvidemos que la mayor fuente de vitamina D la debemos adquirir tomando el sol.

 ¿Y las caries infantil es igual de frecuente?

La caries dental es la segunda enfermedad más frecuente en los niños después del resfriado. Actualmente los niños toman más cantidad de azúcar, lo que facilita la aparición de caries a edades muy tempranas. Es aconsejable revisar la dieta y acostumbrarles a seguir una buena higiene bucal para prevenir su aparición.

Vamos a conocer unos trucos para prevenir la caries infantil.

Lo más importante es reducir el consumo de azúcar de tus hijos, sobre todo entre comidas.
Debemos ofrecer alternativas saludables en la merienda y el almuerzo como fruta, yogur, frutos secos, queso…
Es importantísimo que creemos el hábito de cepillar tres veces al día los dientes, con un mínimo de dos veces, bajo la supervisión de un adulto hasta los ocho años e incluso más mayores si son menos responsables.

En el cepillo usaremos pastas con flúor, añadiendo una mínima cantidad de pasta (del tamaño de un guisante) y no enjuagarse tras el cepillado para no eliminar el efecto beneficioso del flúor, hay que escupir el exceso de pasta que queda en boca pero nunca beber agua después de limpiarnos.

Si nos enjuagamos con agua eliminaremos todos los efectos beneficiosos del flúor, pero si no nos gusta quedarnos con la sensación de que seguimos teniendo restos de pasta en boca podemos enjuagarnos con un colutorio que también lleve flúor.

 

caries dental infantil

La cantidad de flúor que ingerimos debe estar aconsejada por nuestro dentista para evitar el exceso de flúor que tampoco es bueno porque puede dar lugar a la fluorosis (manchas en los dientes). Depende de la edad que tengamos y el riesgo de padecer caries usaremos pastas desde 1000 ppm (partes por millón) hasta 4000 ppm si tenemos un gran riesgo de padecer caries.

Cuando aparecen los primeros dientes en los bebés entorno a los seis meses debemos extremar la higiene detrás de cada toma de pecho o biberón. Aunque sean tan pequeños puede aparecer manchas blancas o marrones en los dientes anteriores por un uso prolongado del biberón y de la lactancia materna, sobre todo nocturno, y sin un control de la higiene adecuado las bacterias tienen asegurada su comida. Estas caries son conocidas como caries de biberón.

Para evitar este tipo de caries es importante nunca usar miel ni agregar azúcar en las tetinas de los biberones ni en los chupetes, un buen cepillado diario a ser posible después de cada toma y no compartir cucharas que puedan llevar la saliva de un adulto.

¿Qué síntomas puede producir la caries?

Cuando ya ha aparecido la caries y ha destruido una gran cantidad del tejido de nuestro diente podemos sentir sensibilidad cuando comamos alimentos fríos, calientes, dulces y ácidos. Se debe a que en el interior hay una cavidad y viaja a través del diente produciendo una molestia en forma de escalofrío.

Otro síntoma de la caries es la rotura del diente, en ocasiones el paciente refiere que se nota un agujero donde se queda con facilidad los restos de comida. Siempre que se rompa un diente hay que acudir con urgencia al dentista aunque no se acompañe con dolor, puesto que cuando las paredes que son visibles ya están afectadas en el interior del diente la caries siempre es más profunda.

Tratamiento de las caries en niños

La mayoría de las caries no se ven porque el esmalte, que es la capa superficial del diente, es mucho más dura y resistente que en el interior que está la dentina.

Por eso las bacterias afectan el tejido más blando primero como si de una fruta podrida se tratase que hasta que no quitas la piel no vemos en el interior que está mal.

Las caries cuando son pequeñas nunca dan sintomatología, sólo empieza a dar dolor cuanto más cerca estamos del nervio.

Por eso la importancia de realizarse radiografías y revisiones de manera periódica cuando realizamos las limpiezas anuales o semestrales, dado que en las radiografías podemos observar todas las capas del diente y ver si están afectadas.

Tratamiento de las caries

El tratamiento de las caries dependerá de la profundidad de la lesión. Si no ha dañado el nervio se realiza la limpieza de las bacterias y luego se sella con una obturación o empaste. Se realiza bajo anestesia local procediendo a la limpieza del tejido que se encuentra blando y posteriormente se sella con composite o con amalgama (actualmente más en desuso por las nuevas normativas ecológicas en contra del mercurio).

Si han pasado bacterias al interior del nervio puede aparecer dolor en la masticación y dolor continuo en el diente, en estos casos puede que con una obturación simple no sea suficiente, por lo que procederemos a colocar un recubrimiento del nervio y sobre él realizar el empaste. Si está el nervio afectado y hay un dolor agudo deberemos realizar una endodoncia.

La endodoncia consiste en la limpieza y la desinfección de los conductos por donde viaja el nervio del diente, rellenando con un material sellador su interior y reconstruyéndolo con un empaste pudiéndolo mantener en nuestra boca durante muchos años.

Acude a tu dentista de confianza a realizar limpiezas cada seis meses o un año, te enseñarán cómo debes cepillarte para prevenir las caries y mediante la revisión con radiografías se descarta que no haya ningún diente afectado con caries.

Para prevenir la caries recuerda cepillarte un mínimo de dos veces al día con una duración de dos minutos y con una cantidad muy pequeña de pasta que tenga flúor.